sábado, 8 de noviembre de 2008

LA RELIGION EN EL TIEMPO (8.XI.08)

(Sería muy feliz, si me dan sus puntos de vista)

Desde que el hombre pisa la tierra, está demostrado que en él ya se arraigaron principios de religiosidad. Desde el inicio, con su tosca inteligencia, observó hechos como que a veces cazaba abundantemente y en otros la caza escaseaba. Que el sol desaparecía todos los días por el poniente y que invariablemente amanecía por el Este. Observando los astros, pudo evidenciar la matemática precisión con que las estrellas y satélites cronológicamente se movían en el firmamento. Estos hechos, en principio se basaban únicamente en la Ley Natural y fueron atribuidos y encasillados en el cajón de sastre del Conocimiento Mágico. Todos aquellos fenómenos que rebasaban su rudimentaria inteligencia, eran para ellos explicados como del mágico pensamiento.

Poco tiempo después, el hombre profundamente preocupado, precisaba alimentar su espíritu y atribuye todos estos misterios que rebasan sus conocimientos, a un Ser Supremo, Hacedor de cuantos fenómenos extraordinarios de los que él carecía de explicación, al que agradecía todas las bondades recibidas y al que rezaba profundamente para que El les evitase todo mal. Con fuego, humo, danzas y sacrificios elevaban al Supremo sus plegarias.

El tiempo, con lentitud pasa, pero su avance es inexorable. Tienen que morir miles de generaciones para que pasen acontecimientos que hacen temblar los mismos cimientos espirituales de la tierra

El Budismo, creada por Buda Gautama, un indio del siglo VI a. de C. La filosofía de su religión, que de algún modo abarca el Hinduismo en la India, es la suma de normas que guían a otros al despertar. El contenido religioso se aplica a quién ha logrado un completo despertar espiritual a la verdad (Karma). En el Budismo, este despertar significa un estado de plena tranquilidad mental y felicidad libre del sufrimiento del vivir. Creen en la reencarnación.

El Confucionismo, creado por Confucio en China, a finales del siglo V a. de C. La esencia de sus enseñanzas son: la buena conducta, caridad, y justicia. Las virtudes: la tolerancia, la benevolencia, el amor al prójimo y el respeto a los mayores.

Nace el Mesías encarnado en Jesús, el Hijo de Dios. Fue un hombre extraordinario, con su bondad, su sacrificio, sus milagros, su muerte y resurrección, hizo a los habitantes de más de media Palestina seguidores de su doctrina, el Cristianismo. El resto de población, no aceptaron a Jesús como el Mesías, aún hoy siguen esperando a Javé: su religión, es el Judaísmo. Finalmente, el profeta Mahoma, siguiendo una sucesión de otros profetas (entre los que se encuentran Abrahán, Moisés y el mismo Jesús) fundó al inicio del siglo VII d. de C., la tercera gran religión monoteísta, El Islam.
Existen otras religiones importantes, pero las relacionadas, son más que suficientes para llegar a las conclusiones que perseguimos. En principio llego al absoluto convencimiento de que: 1) Cualquier religión es buena. 2) Ninguna enseña algo que atente contra los buenos principios y costumbres. 3) Los principios morales que cada una de ellas predica son perfectamente asumibles y buenos. 4) En contra de lo que en el pasado tanto dogmatizaba la Iglesia Católica, estamos convencidos de que cualquier fiel de las distintas religiones, si cumple sus normas, puede perfectamente salvarse.

Desde el inicio de los tiempos hubo una profunda inclinación por parte del hombre hacia las religiones. Son muchos acontecimientos de los que no es el lugar ni el momento oportuno para hablar de ellos, pero sin embargo no puedo por menos que hablar de algunos que han producido un gran impacto en mi vida. A ellos voy a referirme.

Jesús fundó su Iglesia apoyándose en la fortaleza de la piedra de San Pedro. Pese a todo, yo como pecador, tengo serias dudas sobre la infalibilidad de los Papas. Pese a los numerosos Concilios que la Iglesia preconizó, creo que no fueron los suficientes para que lo que Dios ha fundado en tan sólidos cimientos, no pudieran desterrar tanta corrupción. Aquí no puedo dejar de acordarme de los ejemplos que en la Edad Media y Moderna en que muchos Papas tan directamente han participado en guerras terrenas, que rotundamente se han negado a los avances de la Civilización, que obligando el celibato a los ministros de Dios ellos han tenido hijos (San Felix, San Silverio, Adriano II, Clemente IV, Alejandro VI, Julio, etc., etc.). Las mujeres fueron ordenadas como ministros de la Iglesia. Sinceramente creo que seriamente se debieran reconsiderar algunos puntos.

La Iglesia erró, cuando se fundó La Inquisición. A través de ella muchas óbitos se han cometido, torturas feroces, muertes en la hoguera, etc.

La Iglesia se equivocó, cuando defendiendo sus rígidas normas, no supo evitar la separación del Cristianismo de los Protestantes, Evangelistas, Calvinistas, Ortodoxos y tantos otros.

La Iglesia erró, cuando en épocas de Franco, los Templos estaban a rebosar de feligreses. ¿Eran todos creyentes?, me temo que no, muchos iban por temor a ser declarados como ausentes por los mismos vecinos y pudiera peligrar su empleo. Yo rechazo esta última posibilidad. Mi padre no era un asiduo asistente al culto semanal. Nunca tuvo tropiezo alguno derivado de tal contingencia. Franco hizo cosas malas, pero en modo alguno tantísimas como hoy le cuelgan.

La Iglesia erró, al llegar la democracia y poco ó nada hizo por evitar la desbandada. Los que eran ateos o agnósticos es lógico que se marcharan. Los que su fe no era firme, terminaron también marchándose. ¿Qué hizo la Iglesia para evitarlo?, ¿y que fue de aquellos hijos, que siguiendo el ejemplo de sus padres, abandonaron también?, ¿los padres y los mismos sacerdotes no son responsables de estos acontecimientos?, ¿están ajenos de culpa de la adicción de los hijos a la droga, al alcohol, a la promiscuidad y sexo libre que se adquiere en el “botellón”?.

Yerra la Iglesia, cuando acudes al culto dominical, es triste, muy triste, ver que apenas hay fieles, todas personas somos viejas. La ceremonia es muy apagada y monótona y aunque, por mucha voluntad que tengas, siempre te distraes (decía Sta. Teresita de Jesús, que no rezó un solo Rosario que no se distrajese). Pues bien, el domingo pasado me distrajo un hecho digno de ser ponderado. En el banco delantero al mío, estaba un matrimonio, a su lado 2 chicos sobre 18 años. Era este un acontecimiento fuera de lo corriente., ¿Cómo era posible que estos chicos no estuvieran bajo los efectos de la resaca del “botellón” y las secuelas del insomnio?. Nadie puede asegurar lo contrario, pero estoy firmemente convencido, que en estos dos chicos van a enraizar unos sólidos principios que les evitarán aquellas adicciones. Por otro lado, pese a los yerros de la Iglesia, tengo el firme convencimiento que en sus templos la juventud adquiriría firmes y arraigadas verdades que le alejarían de tanta barbarie. Finalmente, estoy cansado de oír siempre lo mismo, de aquellos que quieren acallar su conciencia, diciendo que hay muchos feligreses cuyo comportamiento deja mucho que desear. No seré quien niegue esto, pero son excepciones y por otro lado, añado, ¿cómo serían si no fuesen a la Iglesia?, ¿qué tiene esto que ver con tus obligaciones y conciencia?.

La Iglesia erró, cuando reconociendo la crisis y desbandada de los feligreses en las Iglesias, no tienen la inteligencia como para renovarse, alegrar y amenizar los cultos. Evitar los viejos y carcamales sacerdotes, tristes y monótonos. Buscar en los cantos voces afinadas y canciones alegres. Evitar las regañinas a los presentes que en realidad van dirigidas, como destinatarios, a los ausentes.

Yerra la Iglesia, cuando se opone frontalmente al uso de anticonceptivos, mirando para otro lado como si no le importase las plagas que invaden un continente como Africa contaminada con el VIH y el nacimiento de millones de niños sero-positivos.

Crisis de la Religión, al hacer una oposición frontal a los avances de la Medicina con la inseminación artificial o las grandes logros con las células madres ó el aborto en casos puntuales de las niñas víctimas de violaciones (a veces incluso provocadas por su mismo padre) ó malformaciones demostradas.

La Iglesia yerra, pese a que nos consta de su lucha contra el hambre, creemos que podía hacer mucho más mientras no se desprenda del inmenso tesoro que posee. Más de 1.000 millones de seres están muriéndose al año. La falta de agua impide que los pechos secos de las mujeres puedan dar vida a sus hijos.

La Iglesia en crisis. En el año 2.003 se descubre el gran escándalo de la pederastia en obispos y sacerdotes en EEUU. Nos preguntamos, ¿si estuviese abolido el celibato, no se hubieran evitado multitud de abusos a los niños?.

Otra vez la Iglesia se equivoca. El Parlamento aprueba el matrimonio de los homosexuales. No le faltó tiempo a los obispos de la Confederación para acudir al trapo, oponiéndose al concepto de matrimonio. ¿Es que alguien con una preparación medianamente conseguida puede ignorar el concepto y significado de la palabra matrimonio?, ¿los “hijos” inexistentes de los gays van acaso conseguir las pensiones de sus mayores?

Finalmente, la Iglesia vuelve equivocarse, al poner al frente de una emisora, perteneciente a la Confederación de obispos de España, a un señor impropio e indigno de representar a una entidad tan seria y digna come es la Iglesia Católica. ¿Puede esta entidad permitirse el lujo de superar el grave perjuicio que un asalariado con su mal hacer puede provocar?.

Desde mi punto de vista, naturalmente susceptible del error, la Iglesia tiene que forzosamente cambiar. Debe desarraigarse de aquel concepto que nos imbuían de pequeños donde todo era pecado, hasta si uno con el frío metía sus manos entre los muslos, si sustraía algún azúcar a su madre. Y lo que era peor, en una Misión en mi pueblo, el predicador amenazaba: “El infierno no es el dolor del aceite que salpica al freír las patatas, no, ni tampoco el que te caiga una cuchara de aceite hirviendo. El infierno es una sartén llena de aceite hirviendo que echan sobre tu cabeza, no, un cubo ó quizá una tinaja, y no una vez, muchas veces el resto de los días hasta el fin de la eternidad”.¿Puede todo esto atraer vocaciones?

La Iglesia está en crisis, es una verdad indiscutible. Forzosamente está obligada a buscar soluciones drásticas. Necesita renovarse en personas, actitudes, modos de hacer, etc. Precisa inyecciones de alegría, cantos jubilosos, inculcar en los feligreses ilusión y esperanza. Impregnarle la firme idea de que Dios es bueno, caritativo, misericordioso, … Es nuestro Padre, así lo demostró entregando su vida en la cruz por nosotros. Es nuestro Padre, cuando todos los días está vigilante del regreso de su hijo pródigo para colmarle de todo su cariño y perdón. Y también lo es, cuando abandonando todo, va en pos de una oveja descarriada, …

No me voy yo a erigir como adalid contra la Iglesia, es más creo que de continuar por este camino pudieran mis razonamientos derivar por derroteros que nadie quiere y, menos yo, De todas formas, si este escrito sirve para los que de algún modo son responsables, puedan aportar cualquier medida, que por pequeña que sea, siempre será bienvenida.

OBENFEITO